¿Tienes hora?

Temía equivocarse de persona porque sólo se conocían por foto, pero allí estaba la prueba irrefutable: aquel espantoso reloj naranja.
 
 
22 palabras

Calma


Solían abrazarse después de la tempestad de sus encuentros, hasta que un día, sin saber la razón, dejaron de hacerlo. 
De espaldas el uno al otro, la calma dejó de ser lo que era. 
Y la tempestad, también.

39 palabras

Niño interior

¿Ése soy yo? Preguntó el anciano, al no reconocer su imagen en el espejo. Claro, papá, le respondió absurdamente una mujer demasiado mayor para ser su hija.

29 palabras

7 vidas


Envidiosos, los gatos iban por libre, independientes de aquellos seres capaces de empezar de nuevo cada día.

19 palabras